martes, 7 de abril de 2015


CUANDO LA DEMOCRACIA CAMBIA SU NATURALEZA

“La dictadura surge con naturalidad de la democracia; al igual que la más gravosa forma de tiranía y esclavitud lo hace de la más extrema libertad.” – Platón.


Nuestro debate ideológico, nuestras ideas políticas, nuestras dudas filosóficas, no han cambiado desde hace 2500 años, cuando Aristóteles y Platón, conversaban sobre el Estado en “La República” (escrita por Platón) y analizaban como debía ejercerse la autoridad y como deben ser las sociedades.

Cada civilización tiene un ciclo de vida, desde el nacimiento hasta la muerte, es por eso, y visto desde el punto de vista fundamentalista muy actual, la democracia es considerada hoy día como la forma más perfecta de gobierno, aquella que habría alcanzado la humanidad como una suerte de “destino manifiesto” en su camino al “Fin de la Historia”. 


De tal suerte que no ser considerado demócrata o pertenecer a una sociedad no democrática es tanto como haber perdido la condición de hombre por vivir en una sociedad “degenerada”, que sólo adoptando la forma democrática podría regenerarse. Sin embargo, la problemática de la democracia dista mucho de resolverse con una concepción tan simple y es necesario plantear a fondo el origen y desarrollo del término democracia, así como su lugar respecto a otras formas de gobierno históricamente dadas.

Platón pensaba que la autoridad debía ser fuerte y el poder debía bajar desde las cumbres, cual torrente de ese gobernante fuerte, como el agua baja desde las montañas. Aristóteles en cambio, opinaba todo lo contrario: el poder debe subir desde la base (la gente común de la sociedad), hacia la cúpula, pues es el mismo pueblo el que le concede la autoridad a los gobernantes.


Marx dice, al igual que Platón, que afirma que una clase debe tener la autoridad y ejercer la dictadura del proletariado, y en las monarquías, es el rey por la gracia de Dios, recibe la investidura y los derechos directamente desde el cielo, para ejercer esa autoridad que Dios le ha cedido.

Entonces, nos preguntaremos: Para dónde ir? Que forma de gobierno es la “perfecta”? Que perfil debe tener quien ejerce el poder?

En la forma de gobierno perfecta, hay para decir mucho, podría haber una multiplicidad de opiniones tan variopintas, que realmente que daríamos “mareados”, ante los beneficios de uno u otro sistema; pero en mi opinión es hora de “re-inventarse” algo nuevo, ya que los sistemas anteriores han resultado decadentes y problemáticos.


Quizás los gobernantes que son los que deberían conocer la verdadera ruta a seguir para beneficio de su pueblo, deberían estar en condiciones de superar las dificultades y las crisis, deberían tener en sus manos la más alta educación posible para realizar su tarea, inspirados por el modelo ideal del “mundo de las Formas”.

Quizás un gobernante, más que doctorados en finanzas, debería estudiar música, gimnasia, matemáticas, filosofía, astronomía y seguir alguna corriente espiritual “sana”, para poder acceder al mundo más inteligible sin dejarse llevar por ningún interés económico que pueda interferir en el camino de la verdad.

Los elegidos como guardianes para dirigir el Estado, deben ser valientes y sanos físicamente y espiritualmente.

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