viernes, 20 de febrero de 2015

El Proyecto Philip y La Creación de Tulpas


Probablemente, desde hace más de 4000 años, la humanidad ha tratado de ver más allá, y buscar explicación a la fenomenología de la vida , desde un punto de vista distinto, desde otro plano y tal vez, mas unificador; buscando la conexión entre  lo visible e invisible.

Lo que se ha buscado, es poder interactuar con ese entorno imperceptible a través de la mente y de sus inmensas e innegables posibilidades, siempre hemos buscado actuar sobre nuestro entorno de una forma diferente a lo establecido, a lo comprensible, a lo demostrable. 

Una tarde de 1972, en el Instituto de Investigación Psíquica de Toronto (Toronto Society for Psychical Research), se preguntaban: Que es un fantasma? La percepción de estos, será parte de una sintomatología mental, un fenómeno extraño o una estafa?


Primera página del artículo original de la revista Psychic

El Experimento Philip  constaba de un grupo de ocho personas,  que  crearon con gran variedad de detalles un personaje ficticio; un noble inglés llamado Philip Aylesford, que había vivido en el siglo XVII. Utilizando la biografía ficticia que habían creado, centraron sus intenciones y expectativas con el fin de producir algún tipo de fenómeno paranormal; su objetivo principal era una Aparición.


El retrato de Philip Aylesford

Se pensaba que a través de un esfuerzo colectivo, serían capaces de crear un fantasma artificial. Usando la meditación, el experimento no produjo ningún resultado. Los esfuerzos meditativos continuaron durante meses, pero no pasó nada. Luego replantearon el experimento y pasaron a la técnica de la “mesa parlante”, en la que un espíritu se comunica a través de golpes  y movimientos de la mesa.

El "fantasma" ficticio, Philip pronto se manifestó, luces se encendían y apagaban, varios objetos eran movidos por una fuerza invisible; pero la manifestación más interesante fue el hecho de que Philip era capaz de comunicarse con los experimentadores través golpes (un golpe indicaba que "sí", mientras que dos golpes indicaron "no"), además de levitaciones de la mesa sobre el suelo. Se había abierto un canal de comunicación con Philip, que proporcionó respuestas relativas a los detalles sobre su vida ficticia, pero no pudo dar más detalles más allá de lo preconcebido por ellos, inclusive se hicieron preguntas cargadas de incongruencias históricas para ver si el “espíritu” tenia “conciencia” propia, pero este, asentía a las afirmaciones pre creadas por sus diseñadores.


Dr. Alan Robert George Owen y su grupo de investigación

Llegados a este punto, podríamos llegar a tener dos puntos de vista; el primero, que realmente los asistentes a estas reuniones, lograron crear un ente de carácter energético, o que lo que hicieron fue contactar con un ser inmaterial que utilizo esta oportunidad para “actuar” como Philip. Personalmente, me decanto por la primera afirmación; hay muchos datos, y “verdades” ancestrales, que me llevan a tomar esta posición.

La creación de Tulpas


Una de nuestras habilidades que nos define como humanos es la de proyectar las ideas a acciones que modifican el mundo real, a través de la interacción de nuestro cuerpo con el entorno físico. Todas las cosas que conocemos, y que podemos percibir como reales, en algún momento fueron meras ideas, que mediante el uso de nuestra masa corporal o por el uso de herramientas, estas tomaron consistencia.

La definición más admitido de tulpa, es la que viene del legado tibetano, sprul-pa; Walter Evans, antropólogo, aceptado como uno de los pioneros en el estudio del budismo tibetano, occidentalizó el término en 1954, describiendo al tulpa como una "forma mental". Según dice Evans en El Libro Tibetano de la Gran Liberación, el tulpa se crea a través de la visualización clara, intensa y sostenida de un objeto o entidad; a esto, añade que mentes cultivadas en la meditación, como los yoguis o los lamas tibetanos, son capaces de crear y deshacer tulpas a voluntad.

Aunque ya existían vivencias de este fenómeno por parte de occidentales, ya que Alexandra David Néel exploradora, escritora, periodista, orientalista y espiritualista. En 1924, Alexandra viajó a Lhasa, capital del Tíbet, una ciudad vedada para los extranjeros en aquel entonces.

Estando en Lhasa con los monjes tibetanos, Alexandra escuchó a cerca del tulpa e intentó crear uno, a través de un laborioso proceso que le costó meses de visualización y, según dicen, repetición de ritos místicos.

Alexandra David Néel

El tulpa que eligió crear era un monje pequeño, gordo, alegre y bonachón. Este monje imaginario fue visto (con los ojos físicos) por Alexandra en una sesión, y desde allí comenzó a seguirla, como una especie de mascota. Esta era la primera fase y en ella solo Alexandra podía ver al tulpa, pero las interacciones con éste fueron confiriéndole más energía, y posteriormente cuentan que algunos monjes lo vieron; pero lo peor vino después, cuando el tulpa comenzó a cambiar de aspecto, volviéndose delgado y adoptando rasgos faciales malévolos, junto con una sonrisa pícara y una mirada maligna. Entonces, Alexandra se sintió atemorizada, sobre todo después de que ciertos monjes le dijeron haber visto al tulpa maligno junto a ella.

En su libro Magic and Mystery in Tibet, Alexandra cuenta que le tardó seis meses disolver al tulpa; y años después, en un acontecimiento público en que la galardonaron, ella comentó su experiencia con el tulpa en estas palabras: "No hay nada extraño en el hecho que pueda haber creado mi propia alucinación. Lo interesante es que en estos casos de materialización, otras personas ven las formas de pensamientos creadas."

Adentrándonos en la vida de Alexandra David Néel y las influencias que recibió, para llegar hasta el camino de la creación de tulpas, podríamos hacer notar, que ella desde los 18 años, ya pertenecía a la Sociedad Teosófica de Madame Blavatsky, y que llegaría hasta el trigésimo grado en el mixto rito escoces de la francmasonería; ya desde aquí, podríamos comenzar a ver la influencia hermética en su vida.

Realmente, creo que estos últimos datos aportados, son determinante forma de ver el mundo de Alexandra, ya que el hermetismo, es un mundo, en lo que nuestra parte mental toma gran importancia, y esto se nota en el primer principio de esta técnica; “El TODO es Mente; el universo es mental”, y despues sostenido en otro principio, "la mente así como todos los metales y demás elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental".

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