miércoles, 25 de febrero de 2015




La historia asociada de las drogas con las guerras es mucho más antigua de lo que creemos; los asesinos, palabra proveniente del árabe haššāšīn, que según el mayor consenso significaría consumidores de hachís; aunque también se piensa que podía ser, que este término haga referencia a los seguidores del reformador religioso Hasan ibn Sabbah también conocido como "El Viejo de la Montaña".

No se sabe a ciencia cierta si los asesinatos de esta secta, se perpetraban bajo la influencia del hachís, o tenían solo un uso ritual para tranquilizarse. Lo que sí es aceptado, es que bajo la influencia de este alucinógeno, el sequito de Hassan eran mucho más influenciable y manipulable, además de proclives a la modificación de su conducta. 



Al nuevo integrante de la secta se le llevaba, se le entrenaba y formaba en la fortaleza de Almud; gozando ahí de todos los placeres terrenales de todo tipo; rodeado de mujeres, hachís, comida y bebida, para que estuviera convencido que se encontraba en el jardín de Alá.

Si a estos malos representantes del islam, los llamábamos así, por el uso del hachís; a sus descendientes contemporáneos del Isis o EI, podríamos llamarlos “Captagonitas”, ya que el uso de una droga llamada Captagón, se ha hecho muy popular entre sus filas. Muchos de los combatientes del Estado Islámico utilizan el clorhidrato de fenetilina, droga sintética, que se comercializa bajo la marca Captagón, una anfetamina, para permanecer concentrado en su misión; barata y fácil de fabricar, produce una sensación de euforia, y mantiene a los combatientes despiertos y llenos de energía, mientras que suprime el apetito.

Cosa que mientras la prensa de Occidente y de las monarquías del Golfo sugieren que los yihadistas se inspiran fundamentalmente en la lectura del Corán, en Siria los hechos están demostrando que se drogan, y que contrariamente a la idea muy extendida por los medios, la motivación fundamental de los yihadistas del EI, se ve de índole un poco más “mundana”, aunque se camuflen con visos fundamentalistas y “apocalípticos”.

No sé por qué esto me hace acordar de Mohamed Atta, uno de los supuestos terroristas islámicos kamikazes que organizaron y secuestraron uno de los aviones que provocaron los atentados del World Trade Center; el mismo, que vivía con una bailarina de striptease, comía carne de cerdo, le gustaba los coches de lujo y de sport, los casinos, la cocaína y aun así, catalogado como extremista islámico.



Hay que hacer notar que se han detectado que estas anfetaminas, al igual camiones llenos de bebidas energéticas de marca Red Bull están siendo enviados desde Turquía a los combatientes de EI en Siria que los utilizan para estar alerta en el campo de batalla.

Conspiración detrás del Estado Islámico?

La pregunta que todos nos haríamos es de donde les llega todo esto?, es aquí donde todo comienza a oler a chamusquina; Captagón fue prohibido en 1986 por sus efectos secundarios, pero se especula que en el año 2011 la OTAN inició su producción en un laboratorio en Bulgaria, aunque en el presente año ya se produce en todo el medio oriente, habiéndola modificado, para aumentar sus efectos.

Ahora de pronto dirán que estas afirmaciones son algo peregrinas, que la OTAN, no tiene nada que ver con unos “fanáticos religiosos” que pelean en desierto y cuevas; pero si nos detenemos a analizar las afirmaciones del general estadounidense Wesley Clark, ex comandante supremo de la OTAN, declaró a CNN que el Emirato Islámico (también conocido como Daesh, ISIS, ISIL y anteriormente como EIIL) fue “creado por nuestros amigos y aliados para vencer al Hezbollah”; no podemos más que preguntarnos e imaginarnos el alcance real de estas palabras.


Yo no sé si atreverme a especular si lo que actualmente está pasando es buscar un “Armagedón” a la fuerza, ya que para mí es muy clara la existencia de facciones de pensamiento milenaristas cristiano que en nuestra sociedad occidental siempre hemos intentado disimular o al menos hacerla pasar desapercibida; y por otro lado el deseo mesiánico de la llegada de la batalla final contra los infieles de los yihadistas; esto se deja develar cuando observamos las actuaciones del estado islámico, que al contrario de las estrategias normales de guerra, abre muchos frentes de batalla, y pareciera que procurara, obtener el mayor número de enemigos posibles.

El sacrificar una cifra considerable de sus combatientes para entrar en la mítica ciudad de Dabiq, siendo esta, de poca importancia estratégica, pero sobre la cual se cierne una profecía, que habla, de una horda de herejes con 80 estandartes se enfrentan con un ejército musulmán en la ciudad, la descomunal confrontación, que llega a ser calificada de ‘malahim’ (‘Armagedon’en árabe), aunque el ejército musulmán sufriría numerosas bajas, acabaría venciendo y su poder continuaría hasta el fin de los días.

Tratando de concatenar toda esta avalancha de información, me viene a la memoria la existencia de cierto tratado; que para la sociedad común y corriente, contiene mensajes que bien se podría catalogar como plagio, herético, “anti semita” y falso; pero la antigüedad del texto, su contenido y su aproximación a los hechos posteriores ocurridos en la historia me parece, simplemente aterrador, no podríamos hablar más que de los protocolos de los sabios de Sion. 

Recordemos el contenido de la carta en la que supuestamente Albert Pike, escribe a Manzzini, diciéndole que: "La Tercera Guerra Mundial debe ser fomentada tomando ventaja de las diferencias causadas por la" Agentur "de los" Illuminati "entre los sionistas políticos y los líderes del mundo islámico. La guerra debe llevarse a cabo de tal manera que el Islam (los musulmanes del Mundo Árabe) y el sionismo político (el Estado de Israel) mutuamente se destruyen entre sí. Mientras tanto las otras naciones, una vez más divididos sobre esta cuestión se verán obligadas a luchar hasta el punto de agotamiento físico, moral, espiritual y económico. ... “.

Como podemos ver, actualmente, nos encontramos en un escenario muy parecido a la situación expuesta por Pike, debo aclarar, que no pretendo alarmar, ni dar ninguna verdad definitiva, y que cada cual saque sus propias conclusiones, lo que hago en este artículo es exponer una serie de concatenaciónes de situaciones y pensamientos, que realmente me aterran.

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